jueves 24 de abril de 2008

Después de la llamada por la buena noticia pensé en esos jeans divinos trasformados en un traje, en ese estilo tan... tan... que bueno, que a mí me gusta, y todo lo que hablamos sobre la bohemia y la formalidad, el intento de ser más así, como viene (no estoy encontrando las palabras ¿no?), dedicarnos a lo que nos gusta, como nos gusta, sin que importe tanto...¿qué? ¿la plata? Pero nos importa, y ya somos varias (hablo de amigas) que vivimos una vida de más dinero del que ganamos, hacemos malabares con la tarjeta de crédito (extensión obvio) y tenemos cuentas con nuestros padres, esas cosas que todavía nos bancan (lo de la tarjeta también, pero eso queda como en un off de record, las penumbras del resumen a fin de mes).
Pensé en que nos ponemos grandes, que si surgen trabajos es posible que sean de gran responsabilidad, con reuniones importantes con gente importante, y me doy cuenta que para mí todavía es un juego, que dos veces por semana juego a ser la maestra, que milito jeans y zapatillas, que incluso soy desubicada por eso, que esta vez sí, que este invierno sin falta, tengo que comprarme unos buenos zapatos (con onda, pero zapatos, vamos), y trazar esa línea difícil de lo joven con onda pero ya no más teen.
Ya no son los padres los que nos plantean si el piercing sí o el piercing no. Quizá debamos someternos a la ceremonia de retiro del arito que te hace a vos ser "tan vos". Quizá debamos ponernos remeras combativas por debajo de la camisa que nos sacamos al llegar al casa, cuando ponemos la música fuerte, encendemos uno y al ratito ponemos una de esas películas que nos hacen conversar y conversar.
La segunda mitad de los veinti aparece como un tira y afloja en el que tenenemos un pie entre los más chicos y un pie entre los más grandes, o simplemente volvemos a definir (o seguimos en esa de definir) cuál es nuestro estilo de ser jóvenes, si viajamos por el mundo o mejor nos quedamos, si firmamos contratos o mejor ser free lance, y cómo hacer para que tras el traje y los zapatos no se vaya toda esa alegría que tan bien supimos cultivar y vivir.

12 quisieron decir:

Sebastián dijo...

Como quieras, o como sea. Lo bueno sería (bah, me parece a mí) que llegues a decidir, que esas decisiones no se tomen por vos, solas, por inercia o por desorientación o porque no lo viste venir. (Te hablo desde los 33, pero no me consideres un paradigma de nada porque mi juventud fue bastante especial.)

MARLENE dijo...

eso de comprarse zapatos es un gran salto.
sí, zapatos con onda, ni hablar, pero el sólo hecho de ir en busca de algo que no sea zapatilla ya asusta.
yo todavía no me animo.
vivan las converse.

fluo dijo...

muy bueno!
por ahora no me disfrazo, sigo "en rebelde", con mis jeans y all stars... aunque estaria encontrar zapatos con onda.

Maggie (in Spain) dijo...

la historia de mi vida, vamos.
dí clases con levi's y puma hasta los 27, ahora trabajo en una oficina con zapatos todos los santos días. y ayer me probe unos tacos de 12cm. ya no me conozco.
(for the record, eran verdes, abiertos adelante, y muy muy bonitos...).

Bellota dijo...

Es dificl la segunda mitad de los veinti... ayer me tuve que sacar el piercing de la nariz para ir a una entrevista, cuando volví y no me lo podía poner casi lloro!

PZ dijo...

El fin del mayo francés.

Lady Kelvin dijo...

Donde viven los zapatos con onda? De onda justa, digo. Creo que por ahí va el entripado.
Cuando los encuentres chiflá!

Cassandra Cross dijo...

Marina, leo habitualmente lo que escribís para HdA pero hoy llego por la querida Lady Kelvin y me encuentro con este post...

Si se me permite una intromisión (alguna vez hice algo similar en Felices Juntos) quisiera acotar que, a riesgo de sonar exageradamente idealista, no hay zapatos ni traje ni estilo "serio" que te saque la alegría de vivir, esa chispa de personalidad que te supera, que trasciende a vos, que te hace tan... VOS, para los que saben verte.

Un gustazo leerlo, y de paso recordarme a mí misma que nunca perdí esa lucha. Gracias, Marina.

Julia dijo...

uy, marinit, la historia de mi vida! igual, yo ya estoy desenado ser grande.
muchos besos!!

Julia dijo...

deseando, deseando.

CAZADOR OCULTO dijo...

guau!! yo a mis casi 32 hago todo lo contrario.
mas tatuajes, mas piercing, mas zapatillas, mas remeras.
que el "crecer", el "madurar" o como quieran llamarlo no se lleve "el olor a espiritu adolescente".

porno y fugaz dijo...

guau! nos pasa a todos, no?

yo, a los 27 y con cara de nena de 18 ya me cansé de que hablen como si tuviera 18 en los negocios y que me miren pibes con uniforme de colegio.

los zapatos con ond no solo son dificiles sino que lso tacos te hacen doler los pies.

hay algunas mujeres que nacimos apra las zapatillas. pero unos zapatos de vez en cuando vienen bien.

señales de humo de marina kogan